13 de enero de 2012

La Iglesia que Dios quiere tener - parte 1

LA IGLESIA QUE DIOS QUIERE TENER

Quisiera saludar a nuestros hermanos que visitan este blog, el objetivo de este es que puedas tener recursos en tu Iglesia, es ayudarte en lo que se esté al alcance a enriquecer tu experiencia con Dios. Por este motivo, como pastor veo que hay muchas preocupaciones. Muchas veces me he encontrado con hermanos que me dicen pastor “hay muchos problemas en mi Iglesia” y puedo ver que en la mayor parte de los casos nos concentramos en los síntomas de estos pero no en la raíz. Por este motivo, en este primer artículo quisiera poner a tu disposición la primera parte de este artículo que sé que te ayudará a resolver o a darte cuenta de algunos de los problemas de fondo que pueden haber. ¿Cómo es la Iglesia que Dios quiere tener?, a continuación algunos conceptos bíblicos.

1) Una Iglesia donde sus dirigentes y miembros viven en plena comunión con Dios.

Sé que se espera que se digan muchas cosas en éste artículo pero yo tengo que comenzar definitivamente por ésta. Es que si no partimos de la comunión con Dios, nada de lo que dice en la Biblia podrá ser hecho. Jesús quién obró la más grande obra realizada alguna vez tenía una actitud:

“Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.” (Mar. 1:35)

Cristo jamás perdió la comunión con su padre y el resultado fue la creación del movimiento más grande jamás creado en la historia de este mundo. Por este motivo, aunque fue tentado, el pecado jamás dominó sus actos o sus pensamientos, vivía en una claridad y pureza de vida digna.

Donde hay pecado y peor aun, donde a sabiendas no se pone a cuentas un pecado acariciado hay mortandad espiritual, raquitismo o una enfermedad que impedirá un desarrollo saludable de la Iglesia. Si tú deseas que tu Iglesia sea saludable tiene que haber fidelidad y esta comienza por ti.


2) Una Iglesia que forme discípulos como estilo de vida.
Cuando leemos la gran comisión que Jesús encomendó a la Iglesia, la traducción de la Biblia más divulgada en español (Reina-Valera, 1960) no llega a captar todo el significado de la primera parte:
“Por tanto, Id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre del Hijo, del Espíritu Santo enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (Mt. 28:19, 20)

Al  parecer según esta traducción, el imperativo del Señor está en “id”, cuando en realidad la palabra griega implica un significado más completo. La palabra Poreuomai , según el texto griego no es un verbo imperativo sino un participio. Los participios en griego son acciones (derivan de un verbo) que implican una modalidad o una forma de hacer las cosas. Una traducción más adecuada del texto sería: “yendo” o “mientras andan” (en la vida) formad discípulos. El imperativo real del pasaje está en formar discípulos, según el griego. Pero nos habla que esto es de tal importancia que es un ESTILO DE VIDA (Poreuomai, “yendo, mientras van, viviendo” ). Los otros 2 participios del pasaje están en: “bautizando” y “enseñando”.

Es decir que tu Iglesia debe vivir en una CONSTANTE formación de nuevos discípulos y claro de la forma correcta indicada en el pasaje. Si deseas que tu Iglesia esté viva, los hermanos deben entender que es necesario vivir el discipulado. Esto los ayuda a crecer a ellos y ayuda al crecimiento de los demás.

3) Una Iglesia donde exista el amor fraternal 
En su oración, Jesús dijo que la unidad de la Iglesia era no sólo una virtud sino también un método evangelístico:

“Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.”

Está demás decir que donde no hay amor, no hay unidad. La Biblia dice:

El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.
Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.
En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;
gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;
compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.
Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.
Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.
Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.


Por esto no es el plan de Dios que exista una Iglesia donde los hermanos vivan peleados entre sí, sectarizados entre ellos mismos, ocupados en críticas y no en su edificación. El Espíritu Santo no podrá obrar con TODA su plenitud donde existen estos problemas. Eres llamado a ser un transmisor de esta verdad.

4) Una iglesia que viva en Grupos Pequeños
Obtenemos muchas lecciones cuando estudiamos la vida de la iglesia primitiva, esta maravillosa iglesia que estaba fresca de la persona de Cristo. En ella vemos como los hermanos vivían en una fraternidad que les permitía vivir unidos, preocupados unos por otros y a la vez testificando y creciendo.

“Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.” Hech. 5:42.

"y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas." Hech 20:20

"Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando." Hch 12:12 

"Saludad también a la iglesia de su casa. Saludad a Epeneto, amado mío, que es el primer fruto de Acaya para Cristo." Rom. 16: 5

Como queda claro, las reuniones en las casa eran muy importantes en la vida de los primeros creyentes, ellos vivían en Grupos Pequeños reunidos en las casas. Jesús tuvo su propio pequeño grupo que le sirvió para discipular a los apóstoles. Una Iglesia que vive en Grupos Pequeños tendrá muchas ventajas y será activa e integral en su crecimiento.

Pr. Ronald Aquije Herencia
ronald7a@gmail.com

Continuará


1 comentarios:

un saludo desde El Salvador, les comparto mi testimonio de sanidad para la gloria de nuestro Señor Jesucristo en mi blog www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com

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